Gestión de una lesión muscular

Las lesiones musculares son muy frecuentes en el mundo del deporte. Por ese motivo, debemos ser conocedores de cómo enfocar estos casos para garantizar una recuperación óptima a nuestros pacientes.

Conocer la epidemiología, tipos de lesión, el proceso biológico de reparación muscular, mecanismos de lesión, factores de riesgo, fases de tratamiento o criterios para el retorno a la práctica deportiva, son elementos claves.

En el post de esta semana vamos a hacer una introducción sobre los puntos clave que debemos conocer referentes a estas lesiones para garantizar un proceso de recuperación adecuado y satisfactorio.

¿QUÉ ES UNA LESIÓN MUSCULAR?

  • Principalmente diferenciamos 2 tipos de lesiones, o alteraciones, musculares en función de si presentan, o no, lesión anatómica.
  • Entre aquellas lesiones que no presentan ninguna discontinuidad en el tejido muscular encontramos los calambres o espasmos musculares involuntarios y las agujetas o, como deberían llamarse correctamente, dolor muscular de aparición tardía (del inglés Delayed Onset Muscular Soreness).
  • También encontramos lesiones que sí presentan alteraciones en la continuidad anatómica del tejido conectivo. Este tipo de lesiones pueden ser causadas por dos mecanismos principales, directo o indirecto.
  • El mecanismo de lesión más frecuente para las lesiones directas es por contusión o laceración, mientras que las indirectas suelen ser provocadas por un sobreestiramiento fisiológico del tejido.
  • Las lesiones musculares suelen ocurrir en acciones que demandan una alta energía explosiva del gesto deportivo tales como esprintar, chutar un balón, lanzar un objeto o realizar un estiramiento muy extremo.
  • Para saber la gravedad de estas lesiones deberemos conocer la afectación que hay sobre el tejido conectivo y, en función de eso, sabremos si nos enfrentamos a una lesión de mejor o peor pronóstico.

¿QUÉ PASA SI ME LESIONO?

  • Al sufrir una lesión muscular seguramente notaremos un dolor muy agudo y punzante en la zona afectada.
  • En función del tejido afectado, puede haber inflamación e incluso hematoma.
  • Este tipo de lesiones pueden provocar mucho dolor, con lo que nos puede incapacitar para andar o movernos con normalidad.
  • Si sospechamos que podemos haber sufrido una lesión muscular, es importante que acudamos a urgencias para poder obtener un diagnóstico precoz, ya que las primeras horas post lesión son de vital importancia para una buena recuperación.
  • La ecografía (US) y la resonancia magnética nuclear (RMN) son las pruebas diagnósticas más útiles para confirmar el alcance de la lesión.
  • El tipo de tejido afectado y el tamaño de la afectación serán determinantes para poder pronosticar la gravedad de la lesión.

¿OPCIONES DE TRATAMIENTO?

  • Generalmente, la mayoría de lesiones musculares se tratan de forma conservadora, por lo que no requieren cirugía. Solo en casos donde hay una afectación grave en la zona tendinosa, como por ejemplo en las avulsiones del tendón, se precisará de la intervención quirúrgica.
  • A diferencia de lo que se creía anteriormente, el pronóstico no solo va relacionado con el “tamaño” de la ruptura, sino que hay un aspecto más determinante que es la afectación del tejido conectivo, siendo las lesiones tendinosas las de peor pronóstico y las miofasciales, las de mejor.
  • Evidentemente, en aquellos casos donde la lesión requiere de un proceso quirúrgico, el pronóstico es mucho peor. Por ejemplo, en lesiones por avulsión del tendón proximal del músculo semimembranoso, el tiempo de recuperación puede alargarse hasta los 4 meses.
  • Como hemos comentado, las primeras horas son de vital importancia para el buen curso de la lesión, ya que durante las primeras 48-72 horas es cuando se inician los procesos de degeneración e inflamación celular, con lo que será muy interesante poder reducir los síntomas producidos en esta fase.

LA FASE DE REHABILITACIÓN

  • Sea un tratamiento conservador o quirúrgico, una rehabilitación adecuada marcará el éxito del tratamiento.
  • En casos en los que haya afectación de la fibra muscular, será importante realizar una rehabilitación de almenos  3 semanas, ya que esos 21 días son el mínimo que necesita nuestra biología para repararse completamente.
  • Durante todo el proceso, fisioterapeuta y readaptador deben coordinarse de manera constante, ya que ambos deberán trabajar de forma conjunta con el paciente.
  • Hay puntos básicos durante el proceso, como son:
    • Dolor: Lo utilizamos como criterio de limitación ante el movimiento, lo medimos mediante una escala verbal analógica (EVA) en la que el paciente nos puntúa (de 0 a 10) su dolor frente al ejercicio propuesto.
    • Rango de movilidad precoz: Vamos a realizar movilizaciones tanto pasivas como activas asistidas a velocidades bajas y controladas, garantizando siempre que sean asintomáticas (no generan dolor).
    • Estimulación del tejido: Mediante pequeñas activaciones musculares con contracciones isométricas (sin movimiento de la articulación) y las movilizaciones anteriormente comentadas, buscamos una adaptación precoz del tejido al movimiento.
    • Control de la inflamación: Durante las primeras horas de lesión (24-48 horas), vamos a intentar controlar la inflamación celular producida por el daño en el tejido mediante la aplicación de compresión, elevación de la extremidad y efectuando movimientos bajo tolerancia. La aplicación de medicación antiinflamatoria está completamente desaconsejada, mientras que la de hielo está algo comprometida. En nuestra práctica clínica, solemos aconsejar el uso de hielo solo durante los primeros dos días y dejarlo una vez empieza la fase regenerativa del músculo (aproximadamente entre las 48 y 72 horas).

¿CUÁNDO VUELVO A COMPETIR?

  • No tener dolor no es sinónimo de poder volver a practicar tu deporte, como hemos comentado; se trabajará prácticamente sin dolor durante todo el proceso de rehabilitación.
  • Es de vital importancia realizar una readaptación correcta antes de la vuelta deportiva, sobre todo trabajando y corrigiendo sobre los mecanismos que causaron la lesión. Si nos lesionamos realizando un esprint, no podremos volver a jugar hasta que nuestro músculo tolere correctamente esos esprints a una intensidad igual a la de antes de la lesión.
  • La vuelta al deporte nunca es una decisión sencilla, existen varios tests clínicos, tests funcionales, tests psicológicos que nos pueden ayudar a tomar esa decisión. De todas formas, no existe garantía absoluta que evite volver a lesionarse, pero sí disminuyen muchísimo el riesgo.
  • Algunos criterios de retorno al deporte son:
    • No dolor a la palpación.
    • <5% Asimetría de fuerza entre las dos extremidades.
    • Establecer un pronóstico acorde al tejido afectado.
    • Reproducción de los movimientos deportivos y del mecanismo lesional sin limitaciones psicológicas.
    • Introducción progresiva de la carga en entrenamiento.
    • Confirmar una correcta cicatrización mediante pruebas de imagen (US o RMN).

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *