Ligamento Cruzado Anterior: Puntos clave

Cuando sufrimos una lesión de Ligamento Cruzado Anterior es muy importante tener una visión clara y global de todo el proceso. Saber cuál es la estructura dañada, por qué sucede, qué implicaciones tiene, las opciones de tratamiento, la rehabilitación, la readaptación o qué plazos hay que seguir para recuperarse íntegramente. 

En este post queremos mostrar algunos de los puntos más importantes que consideramos que se deben tener en cuenta para conocer el alcance y la importancia de todo el proceso de recuperación. Esto te ayudará a enfocarlo mejor y tener las ideas más claras.

¿QUÉ ES LA LESIÓN DE LCA?

– El Ligamento Cruzado Anterior (LCA) es una estructura intraarticular de la rodilla, limita la traslación anterior de la tibia sobre el fémur, su hiperextensión y estabiliza la rodilla.

– La lesión de LCA puede ser rotura parcial o total, afectando a cualquier edad y sexo.

– El mecanismo de lesión más frecuente del LCA es la rotación interna del fémur sobre la tibia fijada durante un valgo excesivo o forzado, aunque también puede producirse por una hiperextensión forzada de rodilla. 

– Las lesiones de LCA ocurren en deportes que demandan agilidad, energía explosiva o contacto, como pueden ser el fútbol o el ski.

– No solo las condiciones físicas del deportista son claves, sino que factores externos como botas, tacos, tipo de terreno o condiciones meteorológicas son factores de riesgo muy a tener en cuenta en este tipo de lesiones.

¿QUÉ PASA SI ME LESIONO?

– Cuando hay una lesión en el LCA, mucha gente  describe la sensación como un chasquido dentro de la rodilla.

– Es probable que haya inflamación en la rodilla. 

– En una rotura total, puede que no podamos andar por el dolor y la inestabilidad que sufrimos a causa de la rotura del ligamento.

– Es básico acudir cuanto antes a urgencias o al traumatólogo para que nos diagnostiquen correctamente. 

– Pruebas diagnósticas como la RMN y el Genurob nos pueden confirmar si la lesión es parcial o total.

– Además del LCA, se debe descartar que haya lesiones en otras estructuras (contusiones óseas, meniscos, cartílago o ligamentos laterales)

– La opinión del doctor, las pruebas diagnósticas, más tus sensaciones serán la clave para escoger qué opciones de tratamiento son mejores para ti.

¿OPCIONES DE TRATAMIENTO?

– No todas las lesiones de LCA han de pasar por quirófano, es importante un buen diagnóstico y realizar una muy buena rehabilitación durante este periodo de decisión para saber qué opciones tenemos antes de la opción quirúrgica.

– Hay roturas parciales que no afectan a la estabilidad de la rodilla, la rehabilitación será clave y tratamientos bioregenerativos son opciones que se pueden contemplar para acelerar y consolidar la recuperación.

– Es recomendable la cirugía de LCA en pacientes jóvenes y/o activos, con roturas totales o parciales inestables, para no sufrir una degeneración prematura en la rodilla. Los meniscos y cartílagos pueden sufrir daños a medio y largo plazo.

– La fase preoperatoria es muy importante (si se puede realizar), ya que una buena rehabilitación antes de la cirugía nos permite llegar a quirófano con una buena movilidad articular y una mejor masa muscular. Esta fase, entre 3 y 5 semanas, te ayudará a tener una mejor rehabilitación postquirúrgica.

LA FASE DE REHABILITACIÓN

– Una vez operados, una rehabilitación adecuada marcará el éxito de la cirugía.

– Es importante realizar al menos 9 meses de recuperación y readaptación de calidad para la vuelta a la actividad deportiva.

 – Durante este proceso, fisioterapeuta y readaptador serán piezas claves para progresar.

 – Hay puntos básicos durante el proceso como son:

 – Rango de movilidad: Conseguir la extensión de rodilla pronto y mantenerla (2-3 semanas) y la flexión se ganará progresivamente, pero en la 2ª semana debería estar a 90º de flexión.

 – Dolor e Inflamación: Marcan el estado de la rodilla, debe estar «seca» lo antes posible y que nos permita trabajar sin dolor. Si se inflama o duele quiere decir que algo no se está realizando correctamente y que la rodilla no lo tolera.

 – Activación muscular y fuerza de toda la musculatura protectora de la rodilla: sin gasolina el coche no avanza.

 – Patrones Biomecánicos: Corregir y mejorar los patrones, las compensaciones y la calidad del movimiento para asegurar un buen progreso en todas las fases.

¿CUÁNDO VUELVO A COMPETIR?

 Acabar la rehabilitación no es empezar a correr.

– Es necesario una buena readaptación y una continuidad con el trabajo de fuerza muscular para poder volver a realizar deporte y prevenir nuevas lesiones.

– La vuelta al deporte no es una decisión fácil, hay test clínicos y psicológicos que pueden guiarte, pero no existe una garantía que evite volver a lesionarte.

– Tan importante es la readaptación física como la psicológica.

– Señales importantes:

– Simetría muscular: los cuádriceps e isquiotibiales deben tener niveles de fuerza y volumen similares en ambas piernas (>90%)

– Rango articular: Extensión completa, flexión igual o menos que la otra.

– Cuanto más tarde sea la vuelta al deporte menos riesgo de lesión hay. Volver antes de los 9 meses multiplica por 7 el riesgo de lesión, siendo aún peor en deportistas jóvenes con gran nivel de actividad.

– Finalizar las etapas de la rehabilitación: Fisioterapia, Readaptación y Preparación Física.

Esperamos que esta guía te haya servido para ver globalmente todo el proceso de recuperación. En próximos posts iremos detallando las diferentes fases, el porqué de cada objetivo y las banderas rojas que se deben tener presentes para acabar la recuperación con éxito.

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