Entrenamiento por oclusión (BFR)

¿Habéis escuchado hablar alguna vez del entrenamiento oclusivo o “kaatsu”? ¿O quizás lo conocéis más por el concepto de entrenamiento con restricción del flujo sanguíneo, o en inglés, Blood Flow Restriction (BFR)?

Esta técnica fue desarrollada en Japón en 1966, para permitir un trabajo mediante ejercicio modificando el flujo venoso de la extremidad. El objetivo principal de este entrenamiento es conseguir una restricción del retorno venoso en el grupo muscular a trabajar, aplicando unas bandas o manguitos, adaptados a la forma de cada extremidad. Este permite que la sangre entre parcialmente en el músculo pero que no salga, consiguiendo una disminución de oxígeno en esta y un aumento del estrés metabólico.

Este entrenamiento, diseñado para el aumento de fuerza y masa muscular,  se realiza con cargas bajas. Si para alcanzar un estímulo hipertrófico sin BFR deberíamos trabajar con volúmenes de carga de un 70%-85% (1RM), con BFR la carga se reduce al 20% – 40% (1RM). Además, también permite reducir el tiempo de entrenamiento para conseguir estos objetivos, ya que no se suelen realizar oclusiones superiores a los 15/20′.

¿Qué significa esto a la práctica? Pues que en muchas patologías de rodilla, por ejemplo, el dolor nos impide realizar un trabajo de rehabilitación óptimo, lo que conseguir aumentar la fuerza y la masa muscular de la zona afectada, podría aliviar dicho dolor. Así pues con el entrenamiento BFR, utilizando la tecnología de MAD-UP, podemos conseguir un trabajo sin dolor que nos permitirá alcanzar los objetivos de una forma más eficiente y rápida.

Otra de las ventajas que podemos conseguir con el uso de BFR es en las fases pre y post cirugía. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor: 

– Un deportista se lesiona del ligamento cruzado anterior. En la mayoría de los casos, deberá pasar por quirófano para resolver su lesión. A menudo, a causa del traumatismo provocado, la rodilla presenta edema e inflamación, un déficit de movilidad, lo que conlleva a una atrofia muscular debido al proceso de inhibición muscular artrogénica. Antes de pasar por quirófano, y si la tipología de la lesión lo permite, sería necesario realizar un trabajo para preparar la intervención y optimizar el estado de la rodilla, así el postoperatorio será más efectivo. Lo más importante en este caso sería: eliminar la inflamación, ganar rango articular (extensión completa y flexión a más de 120º) y prevenir la atrofia muscular. Nuestro trabajo como fisioterapeutas es conseguir estos objetivos. El entrenamiento con BFR nos permite alcanzar estos objetivos de forma más eficaz, lo que provoca un mayor beneficio para al paciente, al recortar el tiempo de espera pre cirugía.

Una vez finalizada la operación, al cabo de unos días, se puede empezar el proceso de rehabilitación. En estas fases iniciales, también utilizaremos el BFR para recuperar la normalidad de la rodilla, mejorando la activación muscular y disminuyendo la inflamación. Esta técnica nos acompañará durante todo el proceso de rehabilitación, ayudando siempre a lograr los objetivos marcados.

A continuación, os dejamos algunos videos de ejemplo de la utilización del BFR. Existen diferentes dispositivos que nos permiten utilizar esta técnica mediante dispositivos de oclusión neumática, lo que nos ofrece una mayor seguridad y eficiencia. Nosotros, utilizamos el sistema MAD-UP, ya que creemos que es la mejor opción que existe hoy en día para nuestros pacientesá

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